Mostrando las entradas con la etiqueta Fuera de lo comun. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Fuera de lo comun. Mostrar todas las entradas

11 feb 2008

Sonrisas

Aclaración: esta historia es algo fuera de lo común, no es de noche, pero si es una mas de tantas.

Todos los días, el mismo viaje, a la misma hora, en la misma parada, la rutina de todos los días para ir al trabajo.

Algunos pueden decir que las rutinas los agobian, los atesta y yo era una de ellos hasta que un día todo cambio, algo se corrió en el mundo que hizo que la rutina sea distinta.

Todos los días las mismas caras, personas, gestos y conductores. Uno con el correr del tiempo sabe donde se bajan o suben ciertas personas, si se van al fondo del colectivo o se quedan adelante, si te miran o les gusta ser mirados. Acá es donde todo cambia una persona nueva se hace parte de la rutina de todos los viajantes de la misma línea de colectivo.

Morocha, delgada, ojos café, caderas grandes pero sensuales. Uno cuando hay un cambio en la rutina se da cuenta. Algo distinto, actuaciones y gestos nuevos.

Los primeros días se veía distante pero curiosa, los que me hacia pensar mas, sentirse observado en algunas circunstancias puede ser excitante, y mas si con el correr del tiempo esta persona comienza a cambiar de lugares por el solo echo de tener mejores ángulos para observar.

En mi caso no suelo conseguir lugar para sentarme, así que viajo parado la mayor parte del viaje, como es habitual suelo agarrarme de dos puntos para no caerme, con una mano me sujeto del barandal que esta sobre mi cabeza y con la otra me sujeto del primer caño vertical que tenga a la altura de la cintura.

Un día de tantos sentí que la mirada la tenia más cerca de lo habitual estaba parada a un costado de mi cuerpo.

Miraba detenidamente la posición de mi mano, cosa que me pareció extraño, el colectivo suele llenarse y viajar todos como ganado. Llegando a su parada ella hizo un movimiento girando su cadera, sentí el rose de toda su cola sobre mi mano. En el momento mi reacción fue la de pedir disculpas por tener mi mano ahí, ella simplemente se sonrió y se limito a hacer una critica al chofer por como conducía y acepto mis disculpas, en su rostro note que no se había sonrojado por lo sucedido, sin embargo su sonrisa hizo que yo si lo haga.

No la vi durante unos días, pero ese día se volvió a parar en el mismo costado y con el mismo movimiento volví rosarla pero con un poco más de fuerza, logre sentir hasta los elásticos de la ropa interior que tenia puesta. Ella antes de que yo pueda decir algo se dio vuelta miro mis ojos, a mi mano y volvió a sonreír mas aun me sonroje al darme cuenta de que su sonrisa y y mirada se convertían en una sonrisa y mirada “cómplice”.

Con el pasar del tiempo este tipo de escenas se hicieron recurrentes y excitantes. Y creo que ella pensaba lo mismo, ya que ella era la que lo había iniciado, las posiciones de mi mano cambiaban y sus movimientos también, para hacerme sentir no solo ropa interior sino su cuerpo.

Un día no giro, y decidió como un frenada repentina hacerme sentir atreves de su ropa el dulce juego del deseo sexual.